Los padres suelen buscar ayuda cuando, sienten la necesidad
de formarse para orientar a un hijo o a varios que presentan
problemas o cuando los cónyuges entran en conflicto. Entonces
acuden a: lectura de libros sobre educación de los hijos, cursos
de Orientación familiar, entrevistas privadas. Esto está bien,
pero ahí no está el quid del asunto, el cual reside en: el ambiente
de familia el cual es insustituible para el bebé, para el niño,
para el adolescente, para el joven, para los esposos, para los
mayores y para los ancianos. Porque allí es donde nos realizamos
como personas. En otros ambientes sólo es posible la realización
parcial de algunas dotes específicas o de algunas capacidades
adquiridas a través del estudio. Además porque sólo el dar y
darse hace a la persona feliz y la familia es el ambiente perfecto
para ello.
La mujer y el hombre aún cuando tengan éxito profesional, si
descuidan la familia no hallarán nunca la paz y la felicidad
que tanto anhelan, porque lo primero que encontrarán serán problemas
en los hijos, y esto debido a la falta de dedicación de uno
de los dos o de los dos. Pero esta debe de ser una dedicación
amorosa que provenga en primer lugar del amor de los esposos.
Al respecto dice, Tomás Melendo:
"lo mas importante que tienen que hacer los esposos con vistas
al desarrollo y la felicidad de sus hijos es:
· Quererse el uno al otro, de forma creciente.
· Con un amor que trascienda:
-las discrepancias de carácter,
-las pequeñas incomprensiones,
-las dificultades,
-las pretendidas afrentas...
· Amarse en forma constante,
· Llena de confianza.
· Responsable"
De ahí dependerá la marcha de la familia.
Para los hijos ser felices, necesitan ver que sus padres se
quieren, si esto no es así no valdrán de nada: las caricias,
ni los regalos, ni las idas al cine, ni las excursiones, ni
los coches, ni todo lo demás.
Y al quererse, querrán también el fruto de ese amor que son
los hijos. No serán entonces tus hijos o tu hijo, como solemos
decir cuando estamos enfadados, sino nuestro hijo o nuestros
hijos.
Ser amados es una de las necesidades básicas fundamentales
para la seguridad del ser humano, mejor dicho la fundamental.
Un amor cuya definición puede ser:
Desear el bien del ser amado.
Para los esposos, ese bien , debe abarcar toda los aspectos
del ser humano:
· Emocional: Detalles
· Espiritual: Ideales
· Físico: Unitivo y Abierto a la vida
· Sobrenatural
"Los hijos tienen derecho a nuestro tiempo, a nuestra dedicación
a nuestro real interés por lo que les ocupa y preocupa, a nuestro
consejo no impuesto ni avasallador, a nuestro diálogo, al ejercicio
razonado de nuestra autoridad, a la fortaleza que nos lleva
a no escurrir el bulto cuando- por obligación inderogable- hemos
de hacerles sufrir para provocar su maduración, a nuestra intimidad
personal, a que discretamente les manifestemos los propios momentos
de exaltación y de derrota, a que los introduzcamos efectivamente
en nuestras vidas en lugar de inducirles a adoptar, con nuestro
hermetismo descuidado y a veces un tanto vanidoso, una existencia
independiente" nos dice Tomás Melendo
Al amar al cónyuge y a los hijos nos encontraremos seguramente
con el dolor, el cual va siempre unido al amor, porque éste
requiere sacrificios, renuncias, ausencias, fracasos, equivocaciones
etc.
Es necesario confiar en el cónyuge y en los hijos, tener esperanza,
saber que, si se actuado poniendo todos los medios, el amor
y el sacrificio, las cosas saldrán bien. Puede que incluso no
nos toque ver todo aquello que hemos sembrado o que han sembrado
otros, a quienes hemos confiado parte de su educación, o que
lo veamos muy tarde, pero confiando en la ayuda de Dios, saldrán
adelante.
El amor de los padres es el caldo de cultivo, sin el cual no,
se producirá una buena educación, pero esto no quiere decir
que no haya que poner otros medios:
· Un colegio adecuado, donde se eduque de forma integral formando
equipo con los padres.
· Lectura de buenos libros sobre educación de los hijos.
· Participación en cursos de educación de los hijos o unos estudios
mas en serio etc.
· Tener un buen proyecto familiar. Y una clara Misión.
Para lograr este amor entre los esposos es necesario, cambiar
cada uno de los esposos primero, esto es siempre posible, si
así lo quieren. Algunos aspectos de ese cambio podrían ser:
La forma de dialogar.
El cuidado de la casa.
El tono de la voz.
El orgullo que nos lleva a ver sólo los defectos del otro.
El egoísmo
La forma como empleamos el dinero
La coherencia cristiana
Los pretendidos derechos
El aprender a perdonar, etc.
Quiero concluir con unas palabras de Juan Pablo II sobre la
familia:
" Familia, ¡sé lo que eres!"
" En una perspectiva que además llega a las raíces mismas de
la realidad, hay que decir que la esencia y el cometido de la
familia son definidos en última instancia por el amor. Por esto
la familia recibe la misión de custodiar, revelar y comunicar
el amor".
Del amor de los esposos dependerá entonces el bien de la familia,
de la sociedad y por lo tanto el bien de la humanidad.